lunes, 19 de abril de 2010

Clavada por las espinas de tu propio arbol

Ella me miraba con ojos de crueldad paciente
cuando sabia que yo era inocente,
creaba, malgastaba y hacia lo que quería con su juego
siendo que por semanas eramos sinceros,
hasta que ella desaparecía en su vanidad
y en sus ganas de maldad.

Oye, cuidado, no vallas a crear tu propio jaquemate
no esperaras hacerlo mal después
de que te hundiste en tu propio debate.

Cuidado con las advertencias
no vallas a dormir en una cama desierta,
llena de espinas que tu misma inconciencia
hicieron derramar tu propia demencia.

Ya estabas durmiendo
en el mismo ataúd que solías estar,
y tu daño envejeciendo y tu daño creciendo
a la deriva de tu propio mal.

Oye, cuidado, no vallas a crear tu propio hackemate
no esperaras hacerlo mal después
de que te hundiste en tu propio debate.

Cuidado con las advertencias
no vallas a dormir en una cama desierta,
llena de espinas que tu misma inconsciencia
hicieron derramar tu propia demencia.

Ocultate y desaparece
no dejes rastro de lo que florece,
desangrate y obedece
a las espinas que mas te apetecen,
tu cuerpo, tu cara, tu alma
tu cama, tus ojos, tus orgasmos
no te vallas a clavar.

Oye, cuidado, no vallas a crear tu propio hackemate
no esperaras hacerlo mal después
de que te hundiste en tu propio debate.

Cuidado con las advertencias
no vallas a dormir en una cama desierta,
llena de espinas que tu misma inconsciencia
hicieron derramar tu propia demencia.

No te vallas a clavar.
Clavate con tus malditas espinas
hasta nunca acabar.

1 comentario: